Desde hace unos meses mi cuenta de Netflix está desactivada y aunque tengo que confesar que al principio estuvo así mucho tiempo, ahora ha pasado algo que ni me esperaba: ¿Me estoy arrepintiendo de haber dado este paso?
El final de las cuentas compartidas fue el paso final para darse de baja de Netflix. Como la mayoría de la población española compartía cuenta con algunos amigos y con su final decidí dar la espalda a la plataforma.
Teniendo en cuenta que actualmente estoy suscrito a Prime Video, HBO Max, Disney+ e incluso SkyShowtime, ¿qué podría salir mal?
Inicialmente, creo que tomé la decisión correcta. Hay multitud de contenidos de películas y series de gran calidad en el resto de plataformas de streaming. transmisión por lo que mi ocio de entretenimiento iba a estar perfectamente cubierto.
Inicialmente, sentí una sensación de “alivio y liberación” al no tener que preocuparme por quién estaba usando mi cuenta o si estaba perdiendo dinero cada mes. Me permití disfrutar de mi tiempo sin la tentación constante de “ver qué hay de nuevo” en Netflix y si algo me enganchó. La respuesta siempre fue la misma: Netflix no me trae nada interesante.
Una bajada de Netflix que me ha salido un poco cara
Sin embargo, a medida que pasaban los meses, comencé a experimentar algo extraño. Me di cuenta de que había perdido algo en el proceso de desconectarme por completo de esta plataforma.
Netflix se había convertido en una parte integral de mi vida diaria, incluso si no lo consumía, y a pesar de que había decidido dejarlo de lado, Ahora estoy reactivando mi cuenta y pagando casi 8 euros por ver su contenido.
El lanzamiento de nuevas temporadas de mi serie favorita o el estreno de películas que ahora parecían interesarme empezaron a retumbar en mi cabeza.
Fue entonces cuando decidí suscribirme de nuevo, pero de una manera diferente. En lugar de mantener una suscripción continua, Decidí hacerlo durante meses al azar.. Pensé que esto me permitiría satisfacer mis deseos de ocio de vez en cuando sin caer en la trampa de la dependencia constante o pagar todo el año.
Sin embargo, este enfoque solo ha complicado mis sentimientos hacia Netflix. En los meses que estoy suscrito, disfruto plenamente de todo lo que ofrece la plataforma. Por así decirlo, solo tengo ojos para Netflix —lógicamente sé que solo va a ser ese mes y se acabó.
Pero cuando llega el momento de cancelar mi suscripción, lo que a menudo hago después de suscribirme para evitar olvidarlo, vuelvo a experimentar esa sensación de pérdida y desconexión. Además, Netflix siempre llega con el estreno de X o Y que hasta me provoca hacer una lista para ver si me compensa dedicarme un mes más.
¿Un problema psicológico? Yo diría que sí
De hecho, el aspecto psicológico de esta situación es algo que me desconcierta. Antes de cancelar mi suscripción a Netflix, no consumía tanto contenido audiovisual. Aunque sabía que había muchas películas y series disponibles, no sentía la necesidad de estar al tanto de todas las novedades.
Es como si desconectarme hubiera despertado un deseo de contenido que antes no me interesaba. Esta contradicción entre querer evitar el compromiso de una suscripción continua y al mismo tiempo desear acceder a ese catálogo de entretenimiento en cualquier momento es una locura.
A veces me pregunto si este comportamiento es una manifestación de la sociedad actual, donde la gratificación instantánea y la disponibilidad constante son la norma. Tal vez mi mente se ha acostumbrado a la idea de tener todo al alcance de la mano y me cuesta aceptar que con Netflix ya no sea así.
No sé si es simplemente un fenómeno psicológico o si hay factores más profundos en juego. Netflix sigue siendo un enigma para mí, pero tengo que confesar que a pesar de que no he reactivado la cuenta este mes, estoy esperando la llegada de junio para acumular todo el contenido que quiero ver.
Leer la nota Completa > He dejado de pagar la suscripción a Netflix y ¿me arrepiento?
